Son muchos las consultas que recibimos en la farmacia sobre estos pequeños parásitos y cómo erradicarlos de las cabezas de los niños. En algunas ocasiones  los padres han probado varios productos sin mucho éxito. Para que esto no nos ocurra lo primero que debemos conocer es el ciclo vital del piojo y así sabremos cómo enfrentarse a él y salir airosos.

Viven alrededor de un mes y las hembras adultas son capaces de poner entre 4 y 8 huevos (liendres) al día. Lo hacen cerca del cuero cabelludo (a 1 ó 2 mm de distancia) buscando el calor. Estos huevos eclosionan a los 6 días liberando una ninfa que a los 10 días ya es adulta y por tanto capaz de reproducirse a la velocidad anteriormente citada. Con estos datos ya podéis haceros una idea de la facilidad con la que infestan nuestras cabezas si no hacemos nada por evitarlo.

En cuanto notamos que nuestro hijo se rasca, lo primero que debemos hacer es comprobar si tiene piojos o liendres. Pondremos  una toalla blanca sobre sus hombros y, separando mechones de pelo uno a uno, iremos pasando una liendrera con púas metálicas que estén bien juntas. 

Si descubrimos algún intruso, utilizaremos un producto pediculicida sobre el cabello seco. Los más eficaces son los que están formulados a base de siliconas (dimeticona, ciclometicona,..) y que además no resultan tóxicos porque no contienen insecticidas. Estos productos actúan matando al piojo ahogándolo. El tiempo necesario de aplicación viene especificado en cada producto, así que leed las instrucciones con atención. A continuación, lavaremos el cabello (es más fácil retirar el producto si aplicamos el champú antes de mojar el pelo) y lo dejaremos secar al aire (nunca con secador). 

El siguiente paso sería volver a pasar la liendrera meticulosamente para eliminar los piojos muertos y las liendres que están pegadas a los cabellos. Si nos resulta muy difícil o hay muchas, existen productos que ayudan a despegarlas. También podríamos utilizar vinagre que no sirve para matar piojos pero sí es eficaz disolviendo el cemento con el que los huevos se pegan al cabello. Al cabo de una semana debemos repetir todo el proceso por si ha eclosionado algún huevo y así asegurarnos de que no queda ningún piojo vivo.

Una vez que hemos conseguido erradicar el problema lo último que queremos es que nos vuelva a ocurrir, así que ahí van unos consejos básicos para prevenir el contagio:

  • No compartir nunca peines, toallas, gomas para el pelo,..
  • Lavar la ropa de cama, peluches y otras prendas (que puedan haber estado en contacto con el pelo) a 70ºC y lo que no se pueda lavar, meterlo en bolsas perfectamente cerradas durante 3 días para los piojos mueran.
  • Comprobar la cabeza de todos los miembros de la familia porque es frecuente que debido al contacto, los adultos también se contagien
  • Avisar en el colegio para que puedan comunicarlo al resto de familias y la infestación no se propague. Si en el aula hay otros niños con piojos, es muy fácil que el nuestro vuelva a casa con alguno.
  • Una vez que hemos comprobado que no hay piojos podemos aplicar una loción repelente que contenga Octanodiol o IR3535. Incidiremos sobre todo en la nuca y detrás de las orejas.
  • Pasar la liendrera con frecuencia para comprobar que no hemos vuelto a contagiarnos.

También es necesario desmentir falsos mitos que todavía están bastante afianzados:

  • Los piojos no saltan, de hecho viven bastante cerca del cuero cabelludo para poder alimentarse con facilidad.
  • Los piojos no nadan, la corta longitud de sus patas lo hace imposible. Sí es verdad que puede haber contagios en las piscinas pero es debido a compartir toallas o jugar con la cabezas juntas.
  • Los animales no tienen piojos o al menos no son los mismos que colonizan nuestras cabezas y que son específicos del ser humano.
  • No transmiten enfermedades como los mosquitos. Si se produce alguna infección va a venir derivada del rascado.
  • Si no los eliminamos, no desaparecen sin más, seguirán reproduciéndose.
  • No prefieren el cabello sucio, de hecho se mueven mejor sobre el limpio, así que no debe avergonzarnos el hecho de tenerlos.

Siguiendo estos consejos podéis obtener la victoria en la cansina batalla contra los piojos.