Aunque resulte redundante, ya que el propio nombre del producto en inglés indica para qué sirve, es bastante frecuente que en la farmacia nos pregunten si es lo mismo aplicarse después del sol un "aftersun" o la crema hidratante que utilizan todo el año. 

Todos los “aftersun”, al igual que otras lociones, contienen agentes hidratantes pero también otros componentes que son los que marcan la diferencia: calmantes, regeneradores, prolongadores del bronceado, antiinflamatorios, antioxidantes,..

La exposición a la radiación solar produce daños en la piel que pueden ser irreparables, por lo que lo primero que debemos resaltar es la importancia de la foto-protección. 

Como errar es de humanos y a veces nos quedamos dormidos al sol, nos olvidamos de reponer la crema cada dos horas, nos la extendemos de forma irregular, utilizamos una cantidad inferior a la necesaria, o simplemente pensamos “casi no hace sol así que no hace falta echarse crema“, se trata de intentar minimizar los daños con un buen producto a posteriori.

Lo primero que va a necesitar nuestra piel es una ducha de agua templada y con no demasiada presión, para retirar los restos de arena, sal, cloro y crema solar. Una vez limpia, se debe secar con una toalla sin frotar, con suaves toques para no irritarla más de lo que ya está. Después de esto la notaremos tirante y con exceso de calor por lo que agradecerá mucho el “aftersun”. 

El “aftersun” debe tener una textura ligera que se absorba con facilidad, incluso puede ser en spray para aplicarla sobre la piel sin necesidad siquiera de tocarla. 

Inmediatamente se obtiene calma y confort pero si lo que tenemos es una quemadura, no será suficiente una sola aplicación sino que deberemos aplicarla varias veces al día y tardará varias horas en desaparecer la sensación de ardor. Hay personas que prefieren guardarla en la nevera para notarla más fresca en el momento de la aplicación.

Después de la aplicación, actúan sobre nuestra piel agentes hidratantes (glicerina, aloe vera, ácido hialurónico, alantoína, ...) que van a captar agua y restaurar el nivel de hidratación normal que se ha visto alterado por el sol; antioxidantes para bloquear los radicales libres que provocan el envejecimiento de la piel (vitamina C, provitamina E, ...); regeneradores y antiinflamatorios para restaurar la barrera hidrolipídica de nuestra epidermis, calmar el escozor y reforzar la síntesis de colágeno y elastina evitando así la tan temida flaccidez (niacinamida, árnica, rosa mosqueta, pantenol, centella asiática, bisabolol, ...).

Si no queréis tener en casa dos productos distintos o veis que se acerca el final del verano y todavía os queda  producto podéis utilizar "aftersun" en lugar de vuestra loción hidratante habitual hasta terminarlo. Lograrás una piel hidratada, brillante y un bronceado más bonito y duradero si sigues estos consejos.