Se conocen desde hace más de 250 años y casi todos nosotros  hemos tomado en alguna ocasión algún producto analgésico, mucolítico o con vitaminas, presentados en este formato farmacéutico. 

Los comprimidos efervescentes son comprimidos sin recubrimiento, que contienen un ácido y carbonatos (o bicarbonatos) que reaccionan rápidamente con el agua, produciendo ese burbujeo tan característico. 

Tanto es así, que si por descuido dejamos el bote abierto o una esquina del blíster de aluminio abierto, simplemente con la humedad ambiental, la reacción química puede desencadenarse y comenzar la efervescencia.

Vamos a ver las ventajas e inconvenientes de este formato que tiene amantes y detractores por igual.

El principal problema deriva del elevado contenido en sodio que presenta y que, en combinación con una dieta rica en sal o en alimentos procesados, hace que aumente el riesgo de accidentes cardiovasculares. No estarían indicados por tanto, en personas con insuficiencia renal o cardiaca, ni en personas con problemas de hipertensión arterial. En cualquier caso, sería el médico prescriptor quien valoraría el balance beneficio-riesgo del uso de estos productos.

Otro factor negativo es que, debido a la mayor complejidad del proceso de fabricación,  su precio es más elevado que el precio de otros formatos.

Por último, en el caso de algunos principios activos, debemos esperar hasta cinco minutos para que se disuelva completamente el comprimido, lo cual puede poner a prueba nuestra paciencia.

Dicho esto, siguen en el mercado porque también aportan ventajas. Una de las más valoradas por el paciente, sobre todo en el caso de los analgésicos,  es que se absorbe rápidamente y por lo tanto, hace su efecto antes que los comprimidos convencionales. 

También tienen una mejor tolerabilidad en el estómago, debido a que van en una solución tamponada y a que permanecen en él menos tiempo, al pasar ya disueltos.

Ofrecen también la posibilidad de incorporar grandes cantidades de principio activo que sería imposible en un comprimido normal, debido al enorme tamaño que alcanzaría.

También es una forma adecuada para personas con problemas de deglución o para aquellos medicamentos con sabor desagradable, ya que se pueden enmascarar con saborizantes. Esto es bastante útil en el caso de los niños.

Ya veis que detrás de los comprimidos efervescentes hay algo más que unas simples burbujitas y que, dependiendo de cada uno, es mejor evitarlos … o no.