Leemos y escuchamos más noticias, cada vez con mayor frecuencia, sobre los usos terapéuticos del cannabis, como si fuera algo muy novedoso, pero la realidad es algo que ya se practica más de 2.000 A.C. 

Cannabis Sativa L es una planta herbácea con una composición  muy compleja que contiene más de 100 componentes activos pero los más conocidos popularmente son: el tetrahidrocannabinol (THC) con acción psicotrópica y el cannabidiol (CBD) que no tiene esta acción psicotrópica y que, por tanto, no “coloca” ni genera adicción. 

Este último, el CBD, es el que se utiliza con fines terapéuticos. Aunque es cierto que la planta tiene otros componentes (terpenos, flavonoides, alcaloides, fitosteroles, ...) que potencian el efecto del CBD, en España  no es legal el uso de la planta entera. 

Aunque se han podido probar sus propiedades terapéuticas en el tratamiento de las náuseas provocadas por la quimioterapia y la mejora del dolor, espasticidad y ansiedad, la agencia española del medicamento, únicamente permite el uso de CBD para uso externo, es decir, en forma de cremas o ungüentos que podemos aplicar sobre la piel para tratar zonas con dolor. 

Algunas presentaciones, como el Canabix, también incluyen en su fórmula otras plantas con acción analgésica y antiinflamatoria como son el árnica y el hipérico. 

Este tipo de productos son una buena alternativa  a los antiinflamatorios tradicionales.